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El modelo liberal de libre mercado tiene como uno de sus pilares fácticos y doctrinario el llamado "crecimiento hacia fuera", es decir crecer en base a la exportación de bienes y servicios. Este ha sido, entonces, el signo más reconocible de la globalización (o tercera fase de la globalización, si usamos la conceptualización de la Cepal ).
Jacques Attalí lanzó un libro, por los años 80, donde describía este fenómeno de agrupación del mundo en regiones aliadas en procesos de integración comercial y vinculaciones políticas de diversa categoría y profundidad ("Milenio"). De hecho se han conformado regiones económicas bien definidas como la Unión Europea , Asia, Africa, América, Pacífico Sur, entre otras, lo que ha dado al mundo una estructura de poder multipolar.
Luego vienen alianzas intrarregionales como la de México, EE.UU. y Canadá; Mercosur, Mercado Común Centroamericano, etc. Finalmente se presentan los acuerdos comerciales y tratados de diversas materias, que son de tipo bilateral. Estos han proliferado de manera incontable a través del planeta.
Por sobre estos acuerdos e integraciones regionales o bilaterales, se han instalados agencias mundiales o superiores de regulación, la OMC es la de mayor jerarquía y ahí se concentran las disputas inamistosas que generan estas relaciones acordadas a través de los tratados, que como toda obra humana, contienen incompatibilidades, inequidades y conflictos.
¿Resultados?
Lo importante es saber ahora cuáles han sido sus resultados en todo este despliegue globalizador del comercio. ¿Ha estimulado esta estrategia de alianzas y tratados el flujo de comercio mundial y el PIB mundial a ritmo firme y relevante?
La respuesta es dudosa. De hecho se ha incrementado el volumen total de bienes transados en todo el mundo, como es natural debido a la expansión del producto, comparado con los años 60 o 70 del siglo pasado; pero lo que se pone en dudas es si la tasa de crecimiento es más alta en el comercio que en ese entonces.
Las cifras comparativas de la etapa de postguerra (2ª fase de la globalización) y la de la 3ª fase de la globalización (actual), indican tasas de crecimiento del comercio similares, del orden del 6,5 % interanual; pero la diferencia está en que ese comercio de postguerra fue capaz de estimular el crecimiento del PIB mundial casi a ritmo que duplica al período de la 3ª fase globalizadora. Eso quiere decir que la locomotora del comercio actual es bastante menos poderosa que la de entonces y eso requiere una explicación.
La Cepal , que ha analizado con cierto detalle este fenómeno en varias de sus publicaciones, adjudica esta causa a "que los indicadores del comercio mundial suelen duplicar la contabilidad de los insumos, debido a que son reexportados y no representan necesariamente el valor agregado local" (60 años de la Cepal , pag. 490). En otros textos anteriores, se analizaban las características de la producción en esta 3ª fase de la economía globalizada. Ahí se resalta el fenómeno de la desintegración del producto manufacturado en diversas etapas.
Esta fragmentación del proceso, implica transferencias de un mismo producto por diversos mercados, en etapa de elaboración, con lo cual se producen ahorros de costos productivos, pero también se incrementan las transferencias comerciales de manera irreal. Esto puede estar explicando el fenómeno y es propio de la industria de "maquila", tan extendida en una economía dominada por las empresas transnacionales.
También se ha establecido que el 85% de los intercambios comerciales se hacen al interior de empresas vinculadas o entre transnacionales, sólo el 15% del comercio restante se hace fuera de estas organizaciones.
Por otra parte, la producción "hipermoderna" es tremendamente menos "material" que la del período de postguerra, por tanto requiere menos insumos físicos y menor mano de obra, con lo cual se deteriora el empleo y el trabajo contribuye menos al consumo incremental de las economías internas.
De hecho, las economías que se especializan tanto en tecnologías avanzadas como en exportación de materias primas, deterioran la capacidad de generar el multiplicador y el acelerador keynesiano, que es el que irradia actividad en el mercado interno, motorizando el crecimiento de la producción y el consumo.
El tema de las asimetrías y las calidades del comercio entre países en desarrollo emergentes o acelerados (como Asia) y los más rezagados (Africa y América Latina), y los países desarrollados, es otro tema importante. Los estudios hechos por diversos institutos, señalan que nuestra región es la gran perdedora en términos de competitividad tecnológica de sus exportaciones. Ello no significa que lo que exportamos carezca de calidad y de demanda en el mercado; hemos tenido la suerte que nuestras materias primas pasan por una etapa de elevada demanda mundial; pero lo que no se puede negar es que respecto de las exportaciones de productos de mayor exigencia tecnológica estamos quedando rezagados, respecto de otras regiones emergentes, como el Asia.
Un estudio que comentó la Cepal , hace unos años, detectó que América Latina incorporó tecnología a tasas de 64% entre 1985-95, mientras que Asia lo venía haciendo a tasas del 380% y China del 2000%. Esto no se puede traducir más que con una figura literaria: los asiáticos viajan en jet, en este paseo de la globalización, mientras que los latinoamericanos lo hacemos montados en un calesín y cantamos distraídamente tonadas, mientras contemplamos cadenciosamente el paisaje. |