Valor UF : | Valor Dolar : | Valor Euro : | Valor IPSA :
Cuerpo Diplomático en Revista
portadacontactoeditorialquiénes somosgalería de imágenes
 
Suscripciones

Menú Revista
Actualidad
Economía
Embajadas
Gastronomía
Interesante
Internacional
Naciones
Personajes
Sector Exportador
Ciencia y Tecnología

Informativos
Encuentros
Eventos
Turismo

Patrocinadores

 

Portada / Internacional

¿Quo Vadis Estados Unidos?

El inicio del próximo gobierno estará marcado por un aumento de la incertidumbre, tanto en el plano doméstico como internacional, lo cual conlleva la necesidad de desarrollar estrategias políticas de amplio espectro, que den cuenta de objetivos y acciones concretas, orientadas a superar los bolsones de crisis y a generar estabilidad en la percepción ciudadana. Es por ello que las candidaturas de McCain y Obama se concentran en el "cambio".

Por: Guillermo Holzmann - Columnista - Edición Nº 176
 
Guillermo Holzmann
 
 

La administración Bush ha estado marcada por los signos de los tiempos, tanto en un sentido metafórico como real. Los atentados terroristas perpetrados en el corazón financiero y militar, y que hoy día se sintetizan en el 9/11, plantean un punto de inflexión profundo respecto de la forma en que se había conceptualizado y aplicado el proceso de globalización iniciado con la desagregación de la URSS tres años antes. En efecto, una globalización que descansaba en la democracia, el mercado y la tecnología aplicadas en un ambiente de libertad da paso a una globalización que queda supeditada a la seguridad y a nuevas formas de guerra y conflictos que impactan tanto a la potencia hegemónica, sus aliados y al resto del mundo. Ningún actor internacional ha quedado excluido de sus consecuencias políticas, económicas y militares.

La guerra contra el terrorismo y las nuevas amenazas asociadas al desarrollo de capacidades nucleares de países enlistados en el llamado eje del mal, llevan al inicio de una guerra contra Irak que ha costado sobre 4.000 muertes, y sin haberse hallado el armamento nuclear que justificó dicho despliegue, que continúa hasta el día de hoy ampliándose además hacia Afganistán.

Estos nuevos elementos han significado para Estados Unidos cambios profundos en su legislación de seguridad y en la proyección de sus intereses internacionales, los cuales han quedado supeditados a una alianza sólida con la Unión Europea y a la aceptación necesaria de actores como Rusia y China, en el escenario de negociación de conflictos a nivel internacional.

A lo anterior, se suma el desastre provocado por el huracán Katrina y la desordenada respuesta gubernamental y los costos sociales, económicos y políticos asociados a todo ello. Katrina tuvo como implicancia instalar los desastres naturales en la agenda política y asumir el calentamiento global como una variable relevante en la gestión gubernamental, en términos de coordinación y capacidad de prevención y respuesta, cuestiones que se han transformado en un issue a nivel internacional.

La actual crisis financiera instala un nuevo punto de inflexión que terminará por consolidar la imagen de uno de los gobiernos peor evaluados en la historia política estadounidense. Ello significa que los escenarios futuros a enfrentar por el próximo Presidente han quedado establecidos, en gran parte, por las resoluciones que ha implementado el gobierno de Bush.

Esta crisis significará un compromiso del Estado norteamericano de solventar al sector financiero para que pueda salir de su caótica situación, pero también implicará que las ayudas adicionales que requerirá el sistema, tanto financiero como los propios contribuyentes, estarán en la agenda política del próximo gobierno, imponiendo evidentes restricciones a su gestión.

Temas de la futura administración

¿Cuál será la agenda de la futura administración? Además de gestionar las soluciones para las implicancias de la crisis financiera, los temas centrales están relacionados con la proliferación nuclear, que compromete a Corea del Sur, Irán y otros países, y donde las relaciones con Rusia constituyen un aspecto del problema y definen, a su vez, otro escenario de conflictividad política futura a raíz de Georgia y su incorporación a la OTAN (entre otros temas), el juego geoestratégico derivado del despliegue de la flota en el Mar Negro y la respuesta rusa de apoyo a Chávez, con ejercicios navales y venta de sistemas de armas incluidos. Se debe considerar también la compleja relación con China, en el sentido de su creciente influencia en el sistema económico mundial y sus intereses geoestratégicos de avanzar hacia una superpotencia.

Tampoco se debe olvidar a India y su crecimiento poblacional asociado a un posicionamiento político, económico, tecnológico y nuclear a nivel global, lo que lleva a considerar un tema conexo, como es la reforma de las Naciones Unidas y la necesidad de ampliar el Consejo de Seguridad de este organismo donde aparte de India compiten Brasil y México por América -sin contar los más de 15 países que también demandan un lugar- por ser incorporados bajo la modalidad de poseer voz, voto y veto. A ello se suman ejes inevitables como el cambio climático, la incertidumbre de la economía mundial, donde USA es, sin duda, un factor importante desde el punto de vista de la innovación y el consumo, y no tanto por su producción. Los temas energéticos constituyen otro aspecto que exige interacciones y manejo de conflictos a nivel global.

Recién empiezan a configurarse con mayor intensidad los riesgos vinculados a nuevas epidemias con un alto impacto sanitario, el envejecimiento de la población en muchos países, la escasez de agua, asociada a la denominada crisis alimentaria a nivel global, la pobreza, las tendencias migratorias y una serie de temas emergentes que plantean desafíos importantes al menos para el próximo decenio.

La ocupación de Irak tiene un lugar destacado, no sólo por la evidencia de disminuir la cantidad de contingente en ese país, sino por la ampliación del conflicto hacia Afganistán, instalando la pertinencia de mantener este tipo de disputas globales en el esquema de Guerra contra el Terrorismo.

A todo ello se suma la agenda interna, donde temas como la seguridad social, la educación, el acceso a la salud, la inmigración, los impuestos y la defensa de la clase media de Estados Unidos constituyen parte de una pauta exigente y urgente.

En este contexto, se puede afirmar que el inicio del próximo gobierno estará marcado por un aumento evidente de la incertidumbre, tanto en el plano doméstico como internacional, lo cual conlleva la necesidad de desarrollar estrategias políticas de amplio espectro, que den cuenta de objetivos y acciones concretas orientadas a superar los bolsones de crisis y a generar estabilidad en la percepción ciudadana. Se quiera o no, Estados Unidos es una superpotencia cuyos actos y omisiones tienen impacto mundial de distinta magnitud y relevancia en prácticamente todos los ámbitos.

En pro del "cambio"

Es justamente por lo anterior, que las candidaturas de John McCain y Barack Obama se han concentrado en definir, desde su particular punto de vista, la noción de cambio . En efecto, ha resultado evidente que éste constituye una exigencia de la opinión pública estadounidense y cuyo significado debe entenderse como una solicitud urgente de estabilidad y claridad de objetivos y de veracidad, dando cuenta de que la administración Bush deja un legado de inseguridad social, incertidumbre estratégica y deficiencias serias en la transparencia de las decisiones y en el uso de los recursos para brindar seguridad a la población.

McCain propone la combinación de experiencia asociada a eficiencia y proyección estratégica. Su postura puede ser considerada como más dura que la de Bush en muchos sentidos, pero más clara y concreta respecto de los objetivos a alcanzar. Sus principios y valores conservadores constituyen un aspecto destacable que define a los republicanos; no obstante, ha apoyado la investigación de células madre. Importante es su disposición a no subir impuestos y mantener férreos controles sobre el presupuesto y el gasto federal. Es justamente por esa vía, donde McCain intenta definir su estilo y su posición: una postura conservadora, orientada a consolidar el liderazgo estadounidense y mayor eficiencia económica.

Por su parte, Obama ha logrado instalar la idea-fuerza de "cambio y diálogo", y darle un sentido de esperanza y de cercanía con los ciudadanos. Adicionalmente, ha planteado un cambio de estilo en la conducción de la política exterior expresado en una propuesta de diálogo con todos y una diferenciación en la oportunidad de uso de la fuerza o de una solución militar. No obstante ello, si bien está de acuerdo en disminuir tropas en Iraq, también lo está respecto de una mayor presencia de éstas en Afganistán. Lo propio ha planteado en la política doméstica, en el sentido de abrir un mayor espacio de diálogo y negociación respecto de temas de interés nacional con los republicanos, recogiendo una crítica profunda al estilo del gobierno de Bush.

Las diferencias entre ambos, si bien es posible identificarlas, es previsible que no muestren distancias importantes, en especial luego de la crisis financiera, donde los dos candidatos tienen el imperativo de asumirla como un problema de seguridad para el país, y no utilizarla para sacar ventajas electorales coyunturales.

La realización del primer debate de los candidatos presidenciales y, también, el de sus compañeros de fórmulas han mostrado que ninguno pudo consolidar una ventaja que permita asegurar razonablemente su triunfo, razón por la cual el ganador será aquel que cometa menos errores y posea mayor credibilidad en el electorado, específicamente en los votantes que les corresponde designar al próximo presidente de Estados Unidos. De hecho, quienes esperaban un abrumador triunfo televisivo para Obama o McCain, debieron conformarse con la suma y resta de aciertos y errores. Mientras quienes esperaban el derrumbe de la republicana Sarah Palin y la consolidación del demócrata Joseph R. Biden Jr. asistieron a un debate donde ambos se ubicaron en la medianía, superando los pronósticos en el caso de la candidata republicana y no cumpliendo las expectativas en el del candidato demócrata a la vicepresidencia.

En este sentido, es esperable que los efectos acumulados de las distintas crisis anteriores, especialmente la financiera, marcarán un rotundo cambio de estilo en la administración gubernamental de la superpotencia, donde los cambios de énfasis en el manejo de una agenda, que se mantendrá en lo principal, será la gran novedad con la cual trabajaran los aliados de Estados Unidos y quienes interactúan en distintos ámbitos con su alta burocracia.

La agenda para América Latina

Para América Latina las variaciones de agenda no serán sustantivas, pero sí es razonable esperar una mayor injerencia en los temas que preocupan a Estados Unidos como es el caso del narcotráfico, la gobernabilidad democrática y el manejo de los problemas socioeconómicos. Es altamente probable que ello se vea incrementado por el imprevisto rol que empieza a jugar Rusia como parte de su estrategia para enfrentar a Estados Unidos y la OTAN en el Cáucaso, y que ha significado la presencia de parte de la flota rusa en ejercicios con su similar venezolana, el apoyo entregado a Bolivia y la venta de armas a distintos países de la región. Es obvio que Rusia desea molestar al país del norte en su zona de influencia, tal como la OTAN lo hace en el Mar Negro.

En suma, la elección presidencial estadounidense está mostrando nuevos ejes del debate político, alejándose de las tradicionales disputas entre liberales y socialistas, instalando -crisis mediante- la necesidad de replantear el rol del Estado, la eficiencia gubernamental y la necesidad de un congreso alineado no tanto con las ideologías, sino con los problemas de la sociedad en su conjunto.

Si bien, no habrá un cambio significativo de la agenda internacional, es esperable un rol más activo en la relación bilateral con los países y la apertura de nuevos espacios de convergencia para cambios y transformaciones en el sistema mundial. En lo doméstico, los temas de educación, salud, previsión e impuestos tendrán un lugar destacado en el programa de gobierno de la nueva administración.

Guillermo Holzmann
Columnista Cuerpo Diplomático en Revista

  volver subir    

| More



Temas Relacionados
 
 
 
 
Portada | Contacto | Quiénes Somos | Galería de Imágenes | Mapa del Sitio
Copyright 2008 Cuerpo Diplomatico en Revista | Av. Grecia 4394 Santiago - Chile
Télefono: (56-2) 356 82 18 | Fono/Fax: 356 82 19
Síguenos en Facebook Descargue lector Flash Descargue lector de PDF Acrobat