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Medio Oriente ha tenido un papel geopolítico gravitante a través de los siglos. Aquí nacieron las más importantes religiones monoteístas del planeta, que tienen un profundo significado espiritual en algunas naciones y que constituyen un factor preponderante respecto de la identidad nacional y regional de los conflictos
En la actualidad esta región se ha constituido en la encrucijada vital de las comunicaciones terrestres, marítimas y aéreas, generando un intenso intercambio político, económico, sociocultural y militar. Esto ha originado, a través del tiempo, interminables disputas entre las potencias, debido a intereses estratégicos, muchas veces contrapuestos.
Los problemas de esta región son de diversa índole, todos están entrelazados y no existen soluciones simples para ellos: el conflicto palestino israelí; la lucha en Afganistán; el explosivo escenario en Irak y la actitud asumida por el régimen iraní. A esto se suma la creciente importancia del petróleo, que junto a las constantes acciones terroristas, generan incertidumbre y ponen en relevancia esta región en el escenario internacional.
Conflicto Israel-Palestina
La situación del Medio Oriente parte de lo más profundo de las raíces históricas de los primeros pueblos que habitaron esa parte del mundo. Ya en el siglo XX, la decisión adoptada por las Naciones Unidas -que dio nacimiento al estado de Israel- originó uno de los conflictos más cruentos, con efectos locales, regionales y mundiales, que fueron heredados al siglo XXI, sin que los factores que detonaron la crisis hayan sido modificados y sin que se perciban soluciones en el corto plazo.
El conflicto palestino-israelí se ha prolongado desde hace más de sesenta años, generando una permanente inestabilidad en la región, considerada como un punto estratégico de vital importancia, no sólo política, sino también comercial. En este lapso, diversos conflictos bélicos han afectado a la zona, dificultando aún más los esfuerzos internacionales por alcanzar una paz justa y duradera entre los pueblos que la habitan.
¿Cómo surgió el conflicto? La primera conflagración tuvo lugar en 1947, tras la decisión de Naciones Unidas de decretar la partición de Palestina en dos estados: palestino e israelí. Esta fórmula fue rechazada por los árabes, desatándose un conflicto bélico que terminó con la victoria israelí y la posterior instauración del Estado de Israel en 1948.
En 1967 y frente al bloqueo del Golfo de Aqaba por parte de Egipto, Israel lanzó una ofensiva militar, la "Guerra de los Seis Días". sobre los países árabes, que culminó con la anexión de Jerusalén Oriental, Cisjordania, la Franja de Gaza, los Altos del Golán y la Península del Sinaí, dejando de paso a 300.000 palestinos refugiados en distintas naciones de la región.
Siete años más tarde, las naciones árabes atacaron sorpresivamente a Israel en la llamada "Guerra del Yom Kippur ", conflicto que causó importantes bajas a ambos bandos, aunque Israel preservó sus territorios conquistados.
En los años '80, los palestinos iniciaron un levantamiento popular, la "Primera Intifada ", para protestar frente a lo que consideraban un estado de sometimiento ante Israel.
Pos guerra fría
Luego hubo una etapa de negociaciones internacionales, que comenzó con la Conferencia de Madrid de 1991 y con los Tratados de Oslo de 1993, en los cuales palestinos e israelíes se reconocían mutuamente. Pero el conflicto persistió, dada la imposibilidad de alcanzar acuerdos relevantes sobre los temas más sensibles para las partes, como el estatus jurídico de Jerusalén -reclamada como capital indivisible por ambos bandos-, el derecho al retorno de miles de refugiados palestinos, el extremismo de algunos grupos islámicos y la política de asentamientos llevada a cabo por los sucesivos gobiernos israelíes.
En 2000 comenzó la "Segunda Intifada ", a partir de la cual se han sucedido crónicos episodios de violencia, caracterizados por atentados terroristas de grupos palestinos y por duras incursiones militares de parte de Israel, hechos que han sido condenados sistemáticamente por diversas resoluciones de Naciones Unidas.
Uno de los últimos intentos internacionales por encontrar la paz en la región fue la articulación del llamado "Cuarteto Internacional" en 2003, grupo compuesto por Estados Unidos, Rusia, Naciones Unidas y la Unión Europea , quienes elaboraron una "H oja de Ruta" con una serie de pasos y exigencias para alcanzar un acuerdo entre las partes, que incluían el fin de los ataques de cada lado, un retiro paulatino de las fuerzas israelíes de los territorios ocupados, la congelación de la política de asentamientos, el desmantelamiento de las organizaciones terroristas palestinas y la consolidación de las instituciones de la Autoridad Nacional Palestina.
Sin embargo, en la práctica los avances parciales de esta fórmula fueron siempre derrumbados por el constante recrudecimiento de la violencia y la incapacidad de ambas partes para negociar. Actualmente las negociaciones están estancadas, aunque la administración del Presidente Barack Obama ya ha sostenido encuentros con los líderes de ambas naciones, a fin de reactivar el proceso de paz.
Posición de Chile
Chile ha sostenido en el tiempo una posición clara y categórica, basada en el apego a la legalidad internacional, el derecho a la coexistencia pacífica de dos estados con fronteras seguras y la condena a todo acto de violencia que provenga de cualquiera de las dos partes. La política exterior nacional se sustenta en lineamientos fundamentales que respaldan su actuación dentro de la comunidad mundial: el respeto al derecho internacional, la vigencia y acatamiento de los tratados, la solución pacífica de las controversias, y la independencia y observancia de la soberanía. En nuestro país existe una numerosa colectividad palestina, la que incluso se ha organizado a través de una serie de entidades, entre las que destaca la Fundación Belén 2000, cuyo objetivo central es realizar actividades que permitan reunir fondos para ir en ayuda de las necesidades humanitarias de la población civil palestina, junto con realizar alianzas con empresarios palestinos, que permitan reactivar la economía de esa región.
También hay una importante colonia judía en Chile, con presencia en diversos ámbitos de la sociedad local. En términos generales, ambos grupos mantienen relaciones de mutuo respeto, lo cual indica que el conflicto del Medio Oriente no ha sido "importado" a nuestras fronteras.
El Gobierno chileno ha exhibido en las últimas dos décadas una postura permanente de adhesión a una solución justa y duradera, con pleno apego al derecho internacional, propugnando el cumplimiento de las resoluciones emanadas desde Naciones Unidas, a fin de garantizar los siguientes objetivos básicos: la coexistencia de los dos estados; el retiro de Israel de los territorios ocupados; rechazo de cualquier tipo de ataque de índole terrorista hacia territorios israelíes, y la consagración de un estatus internacional especial para la administración política de Jerusalén, concebida como la cuna de las tres religiones monoteístas de la Humanidad.
Esta postura fue explícitamente revalidada por el entonces Presidente Ricardo Lagos, durante la visita al país del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, en mayo de 2005, ocasión en la cual el mandatario chileno afirmó que nuestro país valoraba la búsqueda de soluciones políticas que permitiesen la creación de un estado Palestino viable, que coexistiese con el estado de Israel, dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas. Esta posición fue reafirmada por la administración de la ex Presidenta Michelle Bachelet y ha sido ratificada por el actual gobierno del Presidente Sebastián Piñera. |